La Resolución N.º 1240, firmada el 12 de agosto, aprueba una nueva versión del Programa Nacional de Prevención y Control de Enfermedades Reproductivas de los Bovinos, enfocado especialmente en la campilobacteriosis y la tricomonosis, dos patologías que afectan la fertilidad y pueden provocar importantes pérdidas de productividad en la ganadería.
Entre las principales novedades figura la clasificación y certificación de establecimientos según su condición sanitaria, bajo un esquema basado en análisis de riesgo. El objetivo es contar con información más precisa sobre el estatus sanitario de los rodeos y fortalecer la capacidad de prevención, diagnóstico y respuesta ante posibles focos de enfermedad.
La actualización también incorpora una nueva Guía de Buenas Prácticas Sanitarias para el Control de Pérdidas Reproductivas, concebida como una herramienta para que productores y profesionales veterinarios puedan mejorar el manejo sanitario y reducir el impacto de estas enfermedades en la eficiencia reproductiva del ganado.
Aunque suelen pasar desapercibidas frente a enfermedades más conocidas, las afecciones reproductivas tienen un impacto directo en la rentabilidad del negocio ganadero. Abortos, baja tasa de preñez, disminución de nacimientos y menor productividad son algunas de las consecuencias que pueden afectar a los establecimientos cuando no existen controles adecuados.
La medida forma parte de una estrategia más amplia del SENACSA para fortalecer la sanidad animal en un sector que representa uno de los principales motores de las exportaciones paraguayas. Mantener elevados estándares sanitarios no solo es clave para la productividad interna, sino también para preservar el acceso a mercados internacionales cada vez más exigentes en materia de trazabilidad y control sanitario.
Con esta actualización, la institución busca pasar de un modelo centrado únicamente en el control de enfermedades a uno basado en la gestión preventiva del riesgo. Para un país que se posiciona entre los principales exportadores de carne de la región, la sanidad animal continúa siendo una de las herramientas más importantes para sostener la competitividad del sector ganadero.



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