Los ciudadanos se despertaron este sábado con la noticia de que el penal de Tacumbú, considerado el recinto carcelario más imponente del país, volvió a abrir sus puertas para recibir nuevos internos, decisión anunciada por el Ministerio de Justicia.
Una movida que levanta cejas y que no puede desvincularse del reciente motín liderado por el clan Rotela, el pasado 10 de octubre.
La pregunta que revolotea en el ambiente es clara: ¿Es esta reapertura una respuesta a las demandas del mencionado clan criminal? Recordemos que entre las principales exigencias del grupo delictivo para cesar el motín estaba la admisión de nuevos internos en Tacumbú, especialmente aquellos allegados al clan.
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La situación del hacinamiento en las cárceles del país no es un secreto para nadie. Las autoridades justifican esta reapertura alegando precisamente esta crisis.
Según el comunicado difundido por el Ministerio de Justicia, la “reapertura de Tacumbú y el cierre de Emboscada ‘antigua’” se hace siguiendo un “cronograma de redistribución” que ya estaba estipulado desde agosto.



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