"El Banco Interamericano de Desarrollo estima que Paraguay necesitará alrededor de USD 10 mil millones hacia 2030 para mejorar sus rutas, aeropuertos y transporte urbano. Si bien Paraguay cuenta con abundante energía hidroeléctrica barata, su red eléctrica es inestable y sufre frecuentes cortes de energía", continúa la revista británica.

El Gobierno de Santiago Peña, dice The Economist, simplificó los trámites burocráticos y amplió el régimen de maquila y aprovechó los beneficios de pertenecer al Mercosur, algo que le otorga acceso "a un mercado libre de aranceles de más de 260 millones de personas". Sin embargo, la aspiración del presidente de superar a Chile y Uruguay en renta per cápita tendrá que esperar.

"Uno de cada cinco paraguayos vive todavía por debajo del umbral de la pobreza, aunque este porcentaje está disminuyendo. Además, la economía sigue dependiendo de la agricultura; los alimentos representan casi el 70% de las exportaciones. Las exportaciones de productos manufacturados bajo el régimen de maquila constituyen apenas el 2,5% del PIB y son, en su mayoría, de bajo valor", según la publicación.

Óscar Lovera, ministro de Economía. Óscar Lovera, ministro de Economía.

Jose Manuel Salazar-Xirinachs, exministro de Comercio de Costa Rica y actual jefe de la Cepal, dijo al medio que "Paraguay necesita una fuerza laboral más cualificada para sustentar un crecimiento más complejo". "El gasto público en educación representa apenas el 3,5% del PIB, uno de los más bajos de la región; en las últimas pruebas PISA, los estudiantes paraguayos se sitúan entre los últimos puestos", indica el artículo.

Pero los recursos para subsanar este escenario son difíciles de obtener, reconoce The Economist, en un baño de realismo: "la recaudación tributaria representa apenas el 16% del PIB, en comparación con el 22% en América Latina y el 34% en la OCDE. Su economía, en gran medida informal, reduce la base impositiva".

La recaudación tributaria representa apenas el 16% del PIB, en comparación con el 22% en América Latina y el 34% en la OCDE. Su economía, en gran medida informal, reduce la base impositiva

Fiel a su línea pro mercado, The Economist advierte que "unos impuestos más altos podrían debilitar el principal atractivo de Paraguay para los inversionistas", es decir, "sus bajos costos y su escasa regulación". "Una opción es obtener préstamos, ya que la calificación crediticia de Paraguay le permite captar fondos en los mercados internacionales a un costo relativamente bajo", recomienda el artículo, en alusión al doble grado de inversión.

"Otra opción es conseguir inversores privados para financiar infraestructura, pero eso requeriría mejores instituciones: Paraguay ocupa el puesto 150 de 182 países en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional. Acabar con la cultura del soborno es mucho más difícil que simplificar los trámites burocráticos, pero no por ello menos importante", concluye la revista.

LPO