Ortega Adorno se desempeñaba como jefe de la Comisaría del barrio Santa Ana y estaba privado de su libertad por una denuncia que incluye supuestas agresiones físicas y psicológicas, además de amenazas de muerte.
La denunciante, Rosa Margarita Iglesia Rolón, sostuvo que el uniformado la intimidaba cuando intentaba poner fin a la relación. También afirmó que el hombre acudía a su domicilio, donde arrojaba piedras y pateaba el portón, y que la despojaba de dinero.
Pese al cambio de régimen, continúan vigentes las medidas de protección a favor de la mujer. El agente tiene prohibido acercarse a menos de 300 metros de ella, de su vivienda y de su lugar de trabajo. Además, no puede realizar actos de persecución, intimidación o acoso contra la denunciante ni sus familiares.
La colocación de la tobillera electrónica se concretó este viernes, en cumplimiento de una orden del Juzgado Penal de Garantías N.º 6. Desde entonces, el policía permanece bajo monitoreo electrónico mientras cumple el arresto domiciliario.





