Uno de los tantos casos es la designación de Fiorella Ricciardi
como representante diplomática de la República del Paraguay ante Canadá, como primera secretaria y cónsul de primera clase, con categoría D26.
Con este distinguido cargo -según el documento firmado por Abdo Benitez- le corresponde un salario básico mensual de USD 4.505 a los que se suman otras bonificaciones, pago de alquiler y desarraigo conforme a la escala de las Naciones Unidas.
Fiorella se desempeñaba como maquilladora y asesora de imagen del despacho de la primera dama. Su designación a un cargo consular, con un ingreso global por encima de los cinco mil dólares, generó todo tipo de rechazo en diversos medios.
Al igual que el mencionado hecho, existen muchos otros casos en donde el factor para la designación, es netamente político, todos afines a la línea interna del abdismo.
Del modo que se operaron las nominaciones para cargos diplomáticos y consulares, en otros entes públicos se verificaron contrataciones de personas si que existan necesidades reales.



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