La causa tiene origen en un incidente ocurrido durante una fiesta en el local nocturno Kingfish, donde, según la acusación, López Torres habría arrojado un vaso de vidrio hacia un grupo de personas, provocando heridas a la joven Dahiana Benítez, quien posteriormente perdió el ojo derecho como consecuencia de la lesión sufrida. Durante la jornada prestó declaración Manuel Alejandro Ocampos Benítez, guardia de seguridad del establecimiento, quien explicó que intervino una vez ocurrido el incidente y colaboró en la asistencia posterior a la víctima.
El testigo manifestó que no observó directamente la agresión ni el momento en que se produjo la lesión, ya que llegó al sector cuando la situación ya se había desarrollado. Señaló que fue alertado sobre una pelea alrededor de las 03:00 de la madrugada y que, al llegar, su tarea consistió en abrir paso entre las personas presentes y facilitar la salida de la joven lesionada para que pudiera recibir asistencia médica.
Asimismo, relató que posteriormente el gerente del local le facilitó las imágenes del circuito cerrado de televisión relacionadas con el incidente. Según declaró, el material fue enviado a su teléfono celular y más tarde se trasladó hasta el centro asistencial donde se encontraba la víctima para entregar las grabaciones a una amiga y posteriormente a la hermana de Dahiana Benítez.
Ocampos indicó además que junto con las imágenes proporcionó una fotografía del presunto agresor. Explicó que la imagen fue obtenida a partir de registros que manejaba el local, ya que conocía a numerosos clientes habituales debido a los años que llevaba trabajando en el establecimiento.
Consultado por las partes, reiteró en varias ocasiones que no presenció ninguna agresión física entre los involucrados y que tampoco pudo identificar personalmente a quienes participaron del altercado, ya que cuando llegó al lugar los hechos principales ya habían ocurrido. El guardia señaló que si observó posteriormente las imágenes de circuito cerrado, donde, según dijo, pudo ver parte de lo sucedido. Sin embargo, evitó realizar afirmaciones sobre aspectos que no presenció directamente.
Durante el interrogatorio también fue consultado acerca de la frecuencia de incidentes violentos en el local nocturno. Al respecto, manifestó que llevaba varios años desempeñándose como guardia de seguridad en distintos establecimientos y que nunca había presenciado una situación de consecuencias tan graves como la registrada aquella madrugada.
Según expresó, en los locales nocturnos suelen producirse discusiones o empujones ocasionales, pero afirmó que, en su experiencia, los conflictos generalmente son controlados por el personal de seguridad antes de que escalen a situaciones de mayor gravedad.
Por otra parte, el testigo indicó que no observó comportamientos agresivos previos por parte del acusado durante la noche de los hechos ni tuvo conocimiento de enfrentamientos anteriores protagonizados por él dentro del establecimiento. Tras la culminación de la declaración testimonial, el juicio continuó con la incorporación y análisis de pruebas documentales ofrecidas por las partes.
La Fiscalía sostiene que Elián López Torres fue el responsable de arrojar el vaso de vidrio que impactó contra la víctima, mientras que la defensa mantiene la postura de inocencia del acusado y cuestiona la atribución de responsabilidad en los hechos. El Tribunal de Sentencia deberá valorar conjuntamente las declaraciones testificales, las imágenes de circuito cerrado, las pruebas documentales y los demás elementos incorporados durante el debate oral antes de emitir una resolución sobre el caso.



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