Los especialistas advierten que identificar una situación de riesgo no siempre es sencillo. Muchas personas continúan estudiando, trabajando o cumpliendo con sus responsabilidades diarias mientras enfrentan sentimientos profundos de tristeza, vacío o desesperanza. Por ello, recomiendan prestar atención a cambios persistentes en el comportamiento habitual, especialmente cuando aparecen de forma repentina o se prolongan en el tiempo.
Entre las señales que requieren atención figuran el aislamiento social, la pérdida de interés por actividades que antes generaban satisfacción, alteraciones importantes en los hábitos de sueño o alimentación, irritabilidad constante, apatía, descuido personal y cambios bruscos de humor. También deben tomarse en serio expresiones como "ya no aguanto más", "quisiera desaparecer", "mi vida no tiene sentido" o "estarían mejor sin mí", incluso cuando son pronunciadas en tono de broma.
Escucha activa
Los expertos coinciden en que la escucha activa constituye una de las herramientas más importantes para la prevención. Frente a una persona que muestra señales de sufrimiento emocional, se recomienda generar un espacio tranquilo para conversar, preguntar de manera directa cómo se siente y evitar frases que minimicen el problema, como "no es para tanto" o "tenés que ser fuerte". Hablar sobre el suicidio, lejos de incentivar la conducta, ayuda a derribar tabúes y facilita la búsqueda de ayuda profesional.
El médico psiquiatra Robert Núñez señaló que una persona que atraviesa una depresión severa no necesariamente razona con la misma claridad que quienes observan la situación desde afuera. Explicó que el sufrimiento emocional puede llegar a ser tan intenso que distorsiona la forma en que la persona percibe su propia vida, su futuro e incluso el lugar que ocupa dentro de su familia o de su círculo más cercano.
Según indicó, quienes atraviesan una crisis pueden sentirse una carga para los demás o llegar a creer, de manera equivocada, que sus seres queridos estarían mejor sin ellos. "Eso no significa que no los amen o que no hayan pensado en ellos. Significa que estaban sufriendo de una manera que limitaba su capacidad para ver otras alternativas", sostuvo. En ese contexto, advirtió sobre el impacto que pueden tener comentarios que minimizan el dolor emocional. Frases como "dejá de exagerar", "tenés todo para estar bien" o "hay gente que está peor" pueden aumentar el sufrimiento de una persona que ya se encuentra en una situación de extrema vulnerabilidad.
Atención inmediata
La atención debe ser inmediata cuando una persona expresa intención de quitarse la vida, menciona un plan concreto para hacerlo, dispone de medios para llevarlo a cabo o realiza despedidas explícitas. En esos casos, los especialistas recomiendan no dejarla sola, retirar objetos potencialmente peligrosos y buscar asistencia profesional de urgencia.
Núñez insistió en que la prevención también comienza con gestos cotidianos. Recomienda llamar a ese amigo que se aisló, visitar a una madre reciente para preguntarle cómo se encuentra ella y no solo su bebé, o acercarse a quienes atraviesan momentos difíciles. "Si alguien te dice que ya no puede más, no lo tomes como una exageración ni como una búsqueda de atención. Tomalo en serio", expresó. Para el especialista, aunque no siempre sea posible resolver el dolor de otra persona, acompañarla, escucharla y validar sus sentimientos puede marcar una diferencia decisiva. "Hablar sana. Escuchar sana. Abrazar sana. Validar sana. Acompañar puede salvar vidas", concluyó.



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