La propietaria de la vivienda relató que, según le contó su empleada, una joven de 18 años, el hombre tocó el timbre del aparato interlocutor e inició con ella una conversación.

“Preguntó por mí y dijo que traía una joya que, supuestamente, le mandé arreglar. Le pide que baje a recibir; entonces ella baja con mi hijita y él le dice que debe subir a recoger otras joyas que le mandé a retirar”, empezó el relato la víctima.

En ese momento, la empleada le refirió al desconocido que no sabía nada, pero este insistía, incluso le pidió el número de sus patrones a la joven y simuló una charla con el marido, quien supuestamente le autorizó a ingresar. Entonces ella le dejó pasar al departamento.

El hombre le pidió a la niñera que le lleve hasta donde estaban las joyas de la dueña de casa en una de las habitaciones, revisa el ropero donde se encontraban otras joyas de bijouterie. El delincuente intentó abrir el ropero, pero como estaba cerrado, buscó un destornillador con la empleada y lo abrió rompiéndolo.

“Ahí encontró (el dinero), abajo en un bolsón, porque nosotros ese día teníamos que pagar; o sea, ni siquiera iba a estar mucho tiempo eso ahí, y lleva y hasta le dice, ‘vení cerrá bien tu puerta’”, siguió relatando la afectada. “A mí no me llama ella y es mi hijita la que le llama a su papá y le dice ‘papá, llevaron tu bolsón’”.

El sospechoso se hizo así con los G. 100 millones en efectivo y se dio a la fuga sin levantar sospechas inmediatas. El millonario faltante fue denunciado ante las autoridades una vez que los propietarios regresaron a casa.

También la madre de la joven empleada opinó sobre lo sucedido y dijo que su hija la llamó para contarle lo que pasó y que su patrón la acusaba por el hecho, cuando que el desconocido fue el que la convenció para abrirle la puerta.

“¿Cómo creíste?, le pregunté a mi hija; ‘mamá, el señor me hablaba, era bueno y cómo voy a dudar’. Ella no dudó del señor ni un segundo, hasta que su jefe le dijo que él no autorizó nada. Ahí ella cayó en la cuenta de lo que pasó”, señaló la mujer.

La mujer acotó que se trata del primer empleo de su hija, por lo que empezó a trabajar con la familia por recomendación de allegados a la joven y que están abiertos a las investigaciones.

“Si pretenden que se le devuelva el dinero del robo creyendo que fue mi hija, es medio imposible, porque tenemos que vender nuestros órganos o lo que tenemos, porque más de eso no tenemos. Ella está en la facultad nunca hubo quejas de nada hacia ella, es una nena limpia y es por eso que me dolió mucho algunos comentarios”, afirmó.

Los agentes de la Policía Nacional y peritos del Ministerio Público se encuentran analizando las imágenes de las cámaras de seguridad de la zona y tomando declaraciones testificales para dar con el paradero del delincuente.

Según los investigadores, el perfil del ladrón seductor no es nuevo para el sistema de Justicia paraguayo. En el pasado, Ibarra Cubilla ya había sido condenado a 14 años de pena privativa de libertad tras acumular un registro récord de casi 46 denuncias bajo la misma modalidad de estafa y hurto.

Sin embargo, tras recuperar su libertad, el sospechoso volvió a replicar exactamente la misma estrategia de ganarse la confianza de empleadas domésticas y niñeras para desvalijar viviendas.