La epilepsia es un trastorno neurológico crónico. Puede ser de origen congénito, adquirido, de origen secundario a un tumor cerebral, a una hemorragia, a un ACV o a un aneurisma cerebral. También hay epilepsias benignas —sobre todo en la infancia— que pueden ser autolimitadas, es decir, las causas son múltiples, explica el doctor Óscar Servín, neurocirujano, representante de la liga Paraguaya de Lucha contra la epilepsia y primer especialista de cirugía

Las lesiones cerebrales secundarias a un proyectil de arma de fuego, una explosión y la cicatriz que esto deja, puede producir epilepsia a largo plazo. Cuando no se debe a un trastorno secundario como este, son de origen neurológico.

Hay epilepsias que aparecen de forma tardía, inclusive en adultos. Los casos más típicos son los que ocurren en el feto y se van manifestando después: en la adolescencia, en un adulto joven o en algunos recién a los 40 a través de una crisis febril, por ejemplo.

El diagnóstico se basa en la evaluación clínica, en los estudios complementarios como el electroencefalograma, la resonancia, los estudios neuropsicológicos porque, si bien, un paciente con epilepsia puede tener una lesión puntual, llamada epilepsia secundaria o lesional, al resecarse, ese foco puede quedar sin crisis, el problema está en que las crisis son como unos cortocircuitos que tiene el cerebro y que van dañando las funciones cerebrales.

Algo increíble, sobre todo en los niños, es la plasticidad cerebral. Hay niños a quienes se les desconecta un hemisferio cerebral por epilepsia, quedando la mitad del cuerpo sin movilidad o afectando el lenguaje, el cálculo, pero, en la semana o en 10 días, empiezan a recuperar todo porque el cerebro muda las funciones hacia el lado sano. A esto se denomina plasticidad cerebral.

A los pacientes con epilepsia se les indica una dieta cetogénica basada en un porcentaje de carbohidratos y proteínas que pueden disminuir las crisis convulsivas. Este régimen alimenticio acompaña la medicación.

También hay posibilidades de cirugía. “Aquí tenemos diferentes procedimientos, la neuromodulación, los diferentes procedimientos neuroquirúrgicos, cuando hablamos de neuromodulación, hablamos de la estimulación del nervio vago es como un marcapaso que va en el cuello conectado al nervio vago y una pequeña batería bajo la piel en el pecho, le envía al nervio vago unas señales, para inhibir estas crisis”, comentó el doctor, en una entrevista con el programa Residentas.

Las cirugías son paliativas y curativas. Las primeras, para mejorar la intensidad, la frecuencia, y, en algunos casos, contribuyen a reducir la medicación. Las segundas apuntan a eliminar las crisis de por vida, algo que puede confirmarse y declararse, recién después de 15 años sin presentar crisis.

QUÉ HACER ANTE UNA CRISIS

En algunos casos, los pacientes manifiestan un aura que les avisa que va a convulsionar, pueden ser zumbidos, destellos visuales, malestares en el epigastrio. Algunos se acuestan, liberan los espacios y se ponen en una posición para no golpearse. A otros, en cambio, les llega de manera abrupta.

Las crisis pueden presentarse de diferentes maneras, las más fuertes, que son las sacudidas, pueden hacer que el paciente golpee cualquier objeto y presente mayor daño, por lo tanto, se recomienda:

Acomodarlo de costado, alejar objetos cortopunzantes y despejar las vías aéreas (si tiene alguna prótesis tratar de retirar, sin meter la mano en la boca ).

No estirar la lengua, ya que se pueden lesionar las vías aéreas. Es una creencia popular que la lengua se traga, aclaró el doctor.

Lo ideal es recurrir a un servicio de urgencias lo antes posible, sobre todo si dura más de dos minutos. Hay crisis que pueden ser parciales, en las que impresiona que el paciente mejoró, pero vuelve a convulsionar posteriormente, por eso, es mejor llamar a un médico.