Hacia finales de 1868 y principios de 1869, tras la debacle sistemtica de las fuerzas paraguayas en la llamada Campaa de la Dezembrada y la posterior cada de la capital,Asuncin, el conflicto entr en su fase ms agnica, desestructurada y desesperada.
Las fuerzas aliadas empujaron inexorablemente a los pauprrimos restos del otrora disciplinado ejrcitoparaguayohacia el interior del territorio. En este contexto de retirada constante y asedio permanente, el Estado paraguayo dej de existir conceptual y materialmente como entidad territorialmente consolidada, para convertirse en un campamento militar nmada que se desplazaba con desesperacin hacia las agrestes regiones del noreste, en un periplo que culminara en la trgicabatalla de Cerro Corel 1 de marzo de 1870.
Una de las interrogantes historiogrficas, tcticas y geopolticas ms persistentes sobre esta fase terminal del conflicto es la intencin subyacente y el clculo estratgico del itinerario trazado por elMariscal Francisco Solano Lpez. Especficamente, en los crculos acadmicos y militares surge recurrentemente el debate sobre si pretenda utilizar las intrincadas estribaciones septentrionales y occidentales del territorio nacional aquellas regiones colindantes con la entonces provincia imperial de Mato Grosso y las ridas extensiones del Chaco Boreal para emprender una huida tctica o buscar asilo poltico en la Repblica de Bolivia.
Para comprender por qu Bolivia figura como destino plausible en este debate, es necesario remontarse al contexto diplomtico que transform a ese pas de espectador distante en actor interesado en el desenlace de la guerra. La geografa era un factor evidente: las regiones septentrionales del Paraguay colindaban directamente con territorios bajo disputa entre Bolivia, Brasil y Argentina, lo que converta esas fronteras indefinidas en una zona de convergencia de intereses contrapuestos.
La divulgacin internacional de las clusulas del Tratado Secreto de la Triple Alianza (1 de mayo de 1865) marc el punto de inflexin definitivo en la poltica exterior de Bolivia. La adjudicacin del Chaco Boreal a la Repblica Argentina vulneraba los derechos jurdicos bolivianos emanados de la poca colonial, lo que transform la percepcin del conflicto: de una guerra regional a una amenaza directa a la integridad territorial del Estado.
Bajo la administracin personalista de Mariano Melgarejo, la diplomacia boliviana transit hacia un apoyo beligerante a la causa paraguaya. La documentacin histrica confirma que el general intent materializar una alianza militar mediante el envo de un contingente de 12.000 hombres, propuesta comunicada a Solano Lpez a travs del operador poltico Padilla. Este alineamiento explica por qu, en las fases finales de la contienda, la inteligencia aliada y observadores extranjeros barajaron seriamente la hiptesis de que la retirada de Lpez hacia el noreste tena como objetivo final la frontera boliviana, amparado por la conocida simpata del dictador boliviano.
Esta simbiosis entre dictadores, lleva a varios observadores internacionales y altos mandos enemigos conjeturaban activamente que el objetivo ltimo de la marcha de Francisco Solano Lpez era escapar hacia Bolivia. Esta visin de asilo y evasin se construy y aliment sobre la base de diversos informes diplomticos y anlisis de inteligencia de la poca:
- (1864): El cnsul francs Laurent-Cochelet report confidencialmente a su gobierno que el coronel Barrios, cuado de Lpez, se haba apresurado a informarse sobre la posibilidad de establecer comunicaciones por tierra con Bolivia. El diplomtico interpret este inters como la esperanza de encontrar all asilo en caso de adversidad.
- (1869): Durante la catica fase de la retirada final, el cnsul italiano en Buenos Aires, Joannini, informaba a sus superiores que generalmente se piensa que haya iniciado el largo y difcil camino hacia Bolivia, para dirigirse de all hacia los Estados Unidos o a Europa.
- El propio Conde dEu, comandante supremo de las fuerzas brasileas, escribi al Emperador Pedro II especulando que Lpez procurara huir hacia el territorio de los indios Cayugus y que desde all espera atravesar incgnito las provincias brasileas... o Bolivia. La comandancia aliada consideraba altamente probable que el Mariscal buscara internarse en el sur de Mato Grosso o penetrar directamente en Bolivia para zafarse del asedio.
- El mayor prusiano Max von Versen, militar europeo que acompa la extenuante marcha del campamento paraguayo, anot en sus registros que, al observar el constante movimiento hacia el norte a lo largo de las cordilleras, Lpez probablemente tena la intencin de abrirse paso hacia Bolivia.
Impulsado directamente por estas conjeturas internacionales y por la firme sospecha de que el Mariscal intentaba utilizar una ruta nortea para concretar una fuga hacia Bolivia, el mando imperial brasileo intensific la cacera a medida que los restos del ejrcitoparaguayose adentraban en las serranas del Amambay.
Bajo la premisa tctica de impedir el escape a toda costa, el general brasileo Jos Antnio Correia da Cmara, al mando de un contingente de aproximadamente 4.500 hombres, ejecut una audaz maniobra de cerco estratgico, rodeando definitivamente a las exiguas fuerzas de Lpez y cortando cualquier posible sendero de evacuacin hacia el exilio andino.
Si la voluntad ltima de Francisco Solano Lpez hubiera sido nicamente escapar hacia Bolivia, la operacin logstica inherente a tal empresa aunque extremadamente ardua dadas las severas carencias hdricas, la naturaleza inhspita del Alto Chaco y la falta de cartografa precisa no resultaba un imposible fsico. Esto es especialmente cierto en las primeras etapas del repliegue, en los meses inmediatamente posteriores a la cada de Asuncin, cuando el control de las vas fluviales del norte y los antiguos senderos fronterizos indgenas an no haba colapsado bajo la presin de la escuadra imperial. Las rutas comerciales preexistentes desde la poca colonial y los caminos militares trazados desde el enclave de Corumb (en Mato Grosso) que atravesaban las ridas extensiones del desierto de Bolivia demuestran que la permeabilidad geogrfica interregional exista y era conocida por los comandantes militares. Est vastamente documentado que pequeos contingentes de civiles, individuos esclavizados y patrullas irregulares cruzaban esas fronteras espordicamente, tanto para buscar libertad en territorios neutrales como para obtener pertrechos blicos de comerciants inescrupulosos.
Las refutaciones de la tesis de la huida de Lpez a Bolivia exponen varios puntos:
- Al arrastrar la persecucin aliada hacia la profundidad selvtica, obligaba al ejrcito imperial de Brasil cuyas complejas lneas logsticas estaban ya peligrosamente extendidas desde Ro de Janeiro a lo largo del ro Paraguay a entablar operaciones sostenidas en una topografa montaosa y selvtica. En este terreno (guerra de monte), la abrumadora superioridad de su artillera y caballera perdera irremediablemente su efectividad tctica, nivelando las opciones frente a las guerrillas paraguayas.
- -Al prolongar indefinidamente el conflicto, se nutra de la expectativa real de un colapso del frente interno enemigo, particularmente de la Repblica Argentina. Si el ejrcito paraguayo lograba extender la guerra mediante una retirada elusiva hacia el norte, exista la posibilidad de que el descontento interno argentino explosionara, desarticulando el esfuerzo blico de Mitre y obligando al Brasil a asumir el costo total de la guerra en un territorio logsticamente insostenible. Esta esperanza de internacionalizacin y sublevacin regional desvirta la tesis de que el repliegue paraguayo era un simple preludio para la fuga de su lder.
- -Otra perspectiva, aunque quizs mucho ms especulativa, es que el movimiento constante de Lpez hacia el septentrin no constitua una preparacin para el exilio, sino un intento de alcanzar un santuario geogrfico. Al aproximarse tcticamente a las zonas de influencia boliviana en el Alto Paraguay o a los lindes del Mato Grosso, Lpez podra haber esperado detonar un incidente fronterizo internacional que forzara a Melgarejo a cumplir sus promesas, o al menos aprovechar la porosidad de la frontera selvtica para sostener una guerra de guerrillas de duracin indefinida, nutrindose del comercio de armas que lograba evadir el bloqueo imperial.
Por supuesto, definir con absoluta claridad la diferencia semntica y tctica entre el concepto de huida entendida como la desercin personal del mximo lder y el abandono de sus deberes de mando con el nico fin de salvar su vida en el exilio y el de repliegue estratgico entendido como una retirada planificada tendiente a buscar ventajas posicionales o internacionalizar un conflicto perdido en el plano simtrico resulta imposible con las fuentes disponibles. Las propias fuentes indican que Lpez nunca le dijo ni le manifest por acto alguno intencin de retirarse del Paraguay a sus allegados. Al final de cuentas, lo que iba a hacer Lpez solo lo saba l mismo.



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