Las expresiones se dieron durante la celebración religiosa en honor a Santa Rosa de Lima, patrona de Santa Rosa, Misiones, donde López sostuvo que la corrupción constituye un "pecado grave" y llamó a la población a asumir un papel activo frente a estas prácticas.
El obispo rechazó particularmente aquellas expresiones utilizadas para justificar o minimizar el uso irregular de los recursos públicos. Cuestionó la idea de considerar la corrupción como un "mal necesario" y rechazó la conocida frase "se roba, pero se hace" como argumento para tolerar actuaciones contrarias al interés colectivo.
Para López, estas conductas no pueden ser asumidas como parte natural de la administración pública ni reducidas a hechos aislados. Sostuvo que representan una afectación a la justicia social, a los derechos de la población y a las posibilidades de desarrollo del país.
En su mensaje, señaló que los indicadores que muestran los problemas de Paraguay en materia de corrupción tienen consecuencias concretas sobre la vida de las personas. Mencionó como ejemplos los recursos públicos que deberían llegar a hospitales, establecimientos educativos y comunidades indígenas, pero que finalmente no cumplen el objetivo para el cual fueron destinados.
También cuestionó la incorporación de funcionarios mediante padrinazgos políticos por encima de criterios de capacidad e idoneidad, así como las licitaciones direccionadas o manipuladas, situaciones que, según planteó, terminan debilitando la administración estatal.
López incluyó entre sus preocupaciones el deterioro institucional y advirtió sobre una Justicia condicionada por intereses particulares. A esto agregó el avance del narcotráfico dentro de estructuras vinculadas a la actividad política, fenómeno que consideró especialmente preocupante para el funcionamiento democrático.
Ante este escenario, el religioso sostuvo que denunciar las irregularidades resulta insuficiente si no existe al mismo tiempo una ciudadanía dispuesta a involucrarse en el control de las instituciones.
"Cuando el pueblo se organiza, se informa, controla, exige rendición de cuentas y respalda a las personas honestas, la corrupción pierde terreno", expresó durante su intervención.
El obispo insistió en la importancia de que la población tenga acceso a información, fiscalice la gestión pública y reclame explicaciones sobre la utilización de los recursos del Estado. Advirtió que la indiferencia y la resignación contribuyen a que prácticas irregulares terminen siendo incorporadas como situaciones normales.
Finalmente, López instó a recuperar una concepción del patriotismo vinculada con acciones concretas y no únicamente con discursos. Señaló que el compromiso con el país debe reflejarse en la defensa del bien común, la transparencia y la construcción de instituciones capaces de responder a las necesidades de la población.



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