Durante sus palabras en representación de la familia, recordó que en diciembre de 1975 salía al aire Radio Mburucuyá. “Un joven soñador de 25 años era adoptado por la ciudad de Pedro Juan Caballero e iniciaba una lucha sin descanso para llevar la verdad a cada hogar en el norte del país. Pero Santiago era periodista, era locutor de radio, fue docente de toda una generación de periodistas de Pedro Juan Caballero. Era escritor, era actor de teatro, era un gran defensor de la naturaleza y de los derechos de las comunidades indígenas, campesinas y de la comunidad pedrojuanina, y era un gran defensor de la democracia y de la justicia”.
Conteniendo la emoción dijo que cuando lo mataron, Santiago “estaba lleno de energía, ilusiones y deseos, no solo de hacer periodismo, sino de impulsar acciones efectivas para cambiar realidades. A lo mejor no dimensionaba el monstruo contra el que se estaba enfrentando. Radio Mburucuyá se convirtió desde un primer momento en la voz de los sin voces en el norte; de la organizaciones campesinas, de las organizaciones indígenas, de las personas jóvenes, de los comerciantes, de la ciudadanía norteña en general”.
Trajo a la memoria lo que escribió Santiago en el décimo aniversario de la radio, en 1985: “Cuando en 1975 nacía Radio Mburucuyá, teníamos dos caminos por delante: el derrotero fácil y cómodo de dejarse llevar por la rutina o el escabroso camino de escoger en cada programación decir la verdad ante todo, apoyar los buenos proyectos, criticar los hechos perjudiciales y ponerse el hombro al país.»
Dijo que “la mafia trató de acallar su voz, pero solo lo llevaron físicamente a aquel joven que decidió enfrentarlos, desnudarlos sin dar el brazo a torcer y sin hacer la vista a un lado frente a tantas injusticias” y afirmó que hoy su padre está presente “ética y espiritualmente en cada uno de los periodistas que hoy enfrentan esa difícil y peligrosa tarea de trabajar en una zona que sigue siendo manejada por la mafia”.
“En este proceso, desde la familia logramos resignificar el dolor. Entendimos que la vida, la lucha y la muerte de Santiago trasciende y debe trascender en la sociedad paraguaya. El impacto que tuvo el asesinato debe convertirse en políticas públicas contra la impunidad en los asesinatos de periodistas. Debe convertirse en políticas públicas de protección a la violencia contra periodistas y debe convertirse en políticas de protección de periodistas. Por eso esta sentencia es importante. Trasciende la búsqueda de justicia de una familia”, expresó.



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