Según relató, desde el inicio sostuvo su inocencia y cuestionó la solidez de la investigación desarrollada en su contra. Señaló que durante todo el proceso no se lograron reunir pruebas suficientes que demostraran su responsabilidad en los hechos investigados.
La absolución fue dictada inicialmente por un tribunal de primera instancia y posteriormente confirmada por un Tribunal de Apelación. Más adelante, tras recursos impulsados por la Fiscalía y la querella, la Corte Suprema de Justicia ratificó de manera unánime la resolución absolutoria. Luego de quedar firme la decisión judicial, Sandoval promovió una demanda contra el Estado en busca de una reparación económica.
La mujer recordó que su ingreso a prisión se produjo de forma repentina y describió esa etapa como uno de los momentos más difíciles de su vida. Explicó que durante los primeros meses llegó a dudar de su capacidad para soportar la situación, especialmente por el impacto emocional que significó la separación de sus hijos.
En ese sentido, afirmó que la consecuencia más dolorosa fue la imposibilidad de acompañar el crecimiento de su familia durante el tiempo que permaneció privada de libertad. Según indicó, al momento de su encarcelamiento uno de sus hijos tenía tres años y otro siete.
Sandoval también manifestó que, a su criterio, existieron errores dentro del proceso judicial que derivaron en su permanencia en prisión durante tres años y seis meses antes de que su inocencia fuera reconocida por los tribunales.
Pese a las dificultades, señaló que durante su estadía en el centro penitenciario encontró apoyo en otras internas y en miembros de la pastoral penitenciaria, lo que le permitió sobrellevar la situación y desarrollar actividades de ayuda hacia otras personas privadas de libertad.
Además, aprovechó ese período para retomar sus estudios universitarios. Contó que había cursado parte de la carrera de Derecho en la Universidad Nacional de Asunción antes de que dificultades personales y económicas interrumpieran su formación. Durante su permanencia en prisión logró continuar sus estudios y completar la carrera de abogacía.
Tras recuperar la libertad, Sandoval afirmó que pudo reconstruir su vida y retomar proyectos personales que habían quedado suspendidos durante el proceso judicial. No obstante, sostuvo que la indemnización representa únicamente una reparación económica y que no puede compensar plenamente las consecuencias personales y familiares derivadas de los años que pasó en prisión antes de ser absuelta.



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