La noticia llegó a través de las palabras de su hija, Paula, en un mensaje publicado en Facebook durante la madrugada. “Sabiendo que ya muchos se enteraron, con todo el dolor del mundo debo comunicarles el fallecimiento de El Chiqui. El milagro que no llegó, el pronóstico que era predecible pero aun así no perdíamos la fe”, confió, dejando entrever la tristeza que la embarga.
La caída en su hogar, a comienzos de diciembre, fue el principio de un calvario. Ese accidente doméstico le cambió el destino a quien fue una de las voces más queridas del tango. El rumor de la tragedia se expandió rápido, y con cada hora, el país entero acompañó la espera en la incertidumbre.
En la casa familiar, la urgencia fue el único motor. Ricardo Chiqui Pereyra fue trasladado a un centro médico de la ciudad de Buenos Aires, donde ingresó en estado crítico y con pronóstico reservado. La familia, en medio del caos y el dolor, intentó mantener la calma y la esperanza para los cientos de seguidores que preguntaban sin descanso. “Para llevar tranquilidad y claridad a todos, si bien el cuadro es crítico, no nos queda otra que aguardar mínimo 48 horas donde los médicos irán monitoreando y viendo su evolución o involución, ya que pueden pasar cualquiera de las dos cosas”, publicó uno de sus seres queridos, abriendo una ventana de fe en medio de la tormenta.
El eco de ese mensaje, tan humano y directo, fue inmediato: “Agradecemos los mensajes y el apoyo, pero también pedimos paciencia porque no tenemos capacidad para estar respondiendo todos los mensajitos que llegan… gracias por el amor y apoyo… se irá informando a medida que haya algo relevante”. Cada palabra resonó entre familiares y amigos; cada silencio decía más que cualquier parte médico.
La espera fue larga y angustiante. El lunes 8 de diciembre la familia comunicó que el artista había sido intervenido quirúrgicamente y que había superado la cirugía, aunque el pronóstico seguía siendo reservado. El alivio fue apenas un suspiro antes de que la preocupación volviera a instalarse. “Ahora las horas irán variando de información según la evolución. El pronóstico sigue siendo reservado”, informaron, conscientes de que, en esos momentos, la vida se mide en partes de hospital y en la fe de quienes esperan.



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