La medida, contemplada por la Constitución colombiana, permitirá al Ejecutivo disponer y reasignar recursos de forma inmediata para atender la emergencia, asistir a los damnificados y avanzar con las tareas de reconstrucción.
«Este instrumento jurídico nos va a permitir atender la tragedia de la mejor manera», señaló el presidente De la Espriella al anunciar la decisión.
Como muestra de duelo por las víctimas, el Gobierno estableció tres días de luto nacional. Durante este periodo, la bandera colombiana permanecerá a media asta en edificios públicos, además de las embajadas y consulados del país en el extranjero. El decreto expresa el profundo pesar del Ejecutivo por las muertes registradas tras el sismo del 10 de agosto.
El movimiento telúrico se produjo a las 07:34 hora local y tuvo su epicentro en San José del Palmar, departamento del Chocó. La emergencia afectó especialmente a Chocó, Valle del Cauca, Risaralda y Caldas.
En ciudades como Cali y Pereira se reportó el colapso de numerosos edificios, dejando a personas atrapadas entre los escombros. Bomberos, equipos especializados de rescate y voluntarios continúan trabajando contrarreloj en sectores afectados, entre ellos el barrio Capri, en Cali, donde todavía se busca a posibles sobrevivientes.
Ante la magnitud de la emergencia, el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, informó que Colombia gestionará un préstamo de hasta USD 450 millones ante el Banco Mundial para financiar las labores de atención y recuperación. El Gobierno descartó, por el momento, la creación de nuevos impuestos para cubrir los costos de la reconstrucción y la asistencia humanitaria.
La comunidad internacional también comenzó a movilizar ayuda. Estados Unidos anunció una contribución de USD 15 millones, mientras México prepara el envío de equipos de rescate, personal sanitario y suministros médicos. El papa León XIV, por su parte, destinó inicialmente 100.000 euros a la Conferencia Episcopal colombiana para apoyar directamente a las personas afectadas.
La respuesta a la emergencia enfrenta dificultades adicionales en algunas regiones debido a los altos niveles de pobreza y a la presencia de grupos armados ilegales. Giovanni Rizzo, director del Consejo Noruego para Refugiados en Colombia, advirtió que el terremoto profundizó una situación humanitaria que ya era crítica.
Con la declaración de desastre nacional, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) deberá establecer una hoja de ruta para la recuperación y reconstrucción de las zonas afectadas. Mientras tanto, las autoridades buscan acelerar la llegada de alimentos, medicamentos y otros insumos esenciales para atender a los miles de heridos y desplazados que dejó la tragedia.
Fuente: El Tiempo – Colombia



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