La representación fiscal demostró que el encausado abusó sexualmente de su sobrino de 12 años en tres ocasiones durante el año 2023. Además, se probó que el agresor mantenía bajo constantes amenazas a la víctima para asegurar su silencio. 

La acusación fue sustentada de manera contundente mediante pruebas producidas en tiempo y forma, que incluyeron evaluaciones psicológicas del Centro de Atención a Víctimas del Ministerio Público y pericias informáticas de extracción de datos del celular incautado al condenado.