El colegiado también ordenó el comiso del vehículo en el que se transportó la droga, aparatos celulares y la destrucción de los excedentes de sustancias estupefacientes que fueron evidencias en la causa.
Walter Armando Giménez Benítez, Catalino Rubén Toledo y el policía José Luis Leiva
fueron detenidos el 15 de junio del 2020, aproximadamente a las 21:00 en una propiedad en Coronel Oviedo, donde estaban almacenadas dos bolsas con 25 panes de cocaína cada una, totalizando 55,9 kilogramos de la sustancia.
En sus alegatos finales, la fiscal Fabiola Molas indicó que Catalino Toledo era el encargado de acondicionar y preparar la cocaína para la entrega, la cual fue transportada junto con Leiva, en un Toyota Allex hasta la casa de Walter Giménez.
Los tres fueron detenidos durante un allanamiento realizado por agentes de la Senad, gracias a la información de una persona anónima, que de forma insistente refirió que en el sitio se realizaría la venta de cocaína.
La agente fiscal refirió que el peritaje a los teléfonos incautados de los acusados demostró que los mismos mantuvieron comunicaciones entre sí en referencia a la actividad ilícita que desarrollaban.
Sobre estas comunicaciones, refirió que a Walter incluso se lo escucha en una conversación del 5 de junio del 2020, mientras negociaba la comercialización de la droga en Bolivia o Argentina.
Respecto al suboficial Leiva, la agente fiscal manifestó que “estamos hablando de una persona que como agente de Policía precisamente era el encargado de la custodia del orden público, aparte de su condición la gente de policía (…) todos los funcionarios públicos estamos obligados a denunciar o impedir que este tipo de derechos sucedan con lo que valoramos negativamente”, por lo que su condición fue tomado como agravante en la participación en este ilícito.



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